Comienzo a escribir un discurso, cuando por un lado hay tanta información inspiradora que un esfuerzo más podría caer en la infinidad y de no ser tan bueno en la vergüenza, sin embargo inicio y espero que esto sea sincero y comprensible, pues no pretendo nada más. Tengo que comenzar remitiéndome al movimiento estudiantil chileno, y a uno de sus líderes; más bien tendría que decir a una de sus líderes, Camila Vallejo Dowling, la muchacha de voz que corre tal vez, por la inquietud misma de las ideas ya acalladas por tanto tiempo. En su discurso de posesión como presidenta de la Federación de estudiantes más importante de Chile, la FECH, llamaba a los y las estudiantes a romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.
Me pongo a pensar un poco en eso, y se me viene a la mente el trabajo que hicimos hace algunos meses en Cutuglagua, una parroquia al sur… al sur de más de 35 barrios-chiquitos, yo trabaje con los niños y niñas, y yo diría que una sonrisa, una caída o un abrazo de ellos le daban significancia a la mañana del sábado, intentábamos formar a estos niños en valores solidarios, comunitarios y hasta en esa misma lógica perversa de los derechos escriturados y no cumplidos. Esa etapa terminó, y muchas más se oportunidades de trabajo de presentarán, y es justo aquí que surge el llamado de jóvenes a más jóvenes, a los de nuestra universidad; reclamando sus presencias y esfuerzos para las experiencias posteriores, como yo digo es la forma de hacerse ser humano.
Habremos unos con más ganas de trabajar con las mujeres, con los viejitos, con los niños, otros tal vez no con la gente y si con las herramientas tecnológicas, materiales de construcción, o con los estudiantes, o los adultos en conflictos legas, y es perfectamente entendible, y necesario. La diferencia que se presenta como fundamental entre aquellos que producen para la vida y aquellos que se producen para sí mismo es abismal, y determina que ese mismo dispositivo conocido como capitalismo perviva y se consolide cada vez más. Porque este momento lo requiere, vuelvo a citar a Camila Vallejo, ella dice así: “tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable”
Ahora, ya hablando de lo que pudiera ser que nos corresponde más inmediatamente, debo referirme a la necesidad de crear movimiento estudiantil, un movimiento fuerte, cimentado en sus bases y en las reales necesidades de los estudiantes, y como yo soy una más, deberé decir que obligatoriamente deberemos ser estudiantes organizarnos, y desde las esferas más pequeñas, denunciando las injusticias, canalizando la rabia, y solucionando las cosas. Un movimiento que entienda que la educación gratuita no es sólo al matricularse, sino más bien al “poder permanecer”, que contemple espacios de esparcimiento, un banco de copias, una guardería con las madres organizadas, el trabajo de los estudiantes no como prácticas de asistente de café, en fin, un movimiento que se haga sentir, que tenga su propia política de construir realidades más justas, más cálidas, mas nuestras. “Que la universidad se ponga al centro del país que queremos construir”
Por otro lado, el llamado a politizarnos en el amplio sentido de la palabra, todo constituye un discurso político en la medida en la que, se lo sepa entender como tal, entonces que esa sea la consigna, ser políticos transformadores desde donde estemos y adonde vayamos, sí a la politización universitaria, no a la partidización.
Estudiar, organizar y luchar!!!
Por: Paola Michilena
Dirigente Frente Democrático Universitario
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